Obesidad infantil ¿En qué fallamos?

A pesar de las campañas realizadas, los niños españoles siguen liderando el ránking de exceso de peso en Europa. ¿Es necesario un cambio de estrategia?

Una niña comiendo un plato de pasta.

Qué palabras tan complicadas usamos cuando hablamos de alimentación a los niños: calorías vacías, grasas trans… Otro tic que tenemos es hablarles de riesgos y prohibiciones. Cuando el profesor Gregorio Varela, presidente de la Fundación Española de Nutrición, me encargó el capítulo “Comunicación e información en nutrición infantil” para el Libro Blanco de la Nutrición Infantil (2016), tropecé con una frase de Brian Wansink, director del Laboratorio de Alimentación y Marcas de la Universidad Cornell (EE.UU.) que pensé que centraba mucho el tema: “Es mejor decir a los niños lo buenas que son las espinacas, que hablarles de las consecuencias negativas de comer galletas”. Los abultados porcentajes de obesidad infantil en nuestro país (el 41,3% de los niños y niñas de seis a nueve años tienen sobrepeso u obesidad, según los últimos datos) están pidiendo un cambio de estrategia en este asunto, porque lo que se ha hecho hasta ahora no está funcionando.

Seis puntos para animarnos a pensar en nuevas formas de afrontar el problema:

  • Empieza por hacer una compra saludable. Los hábitos de compra de alimentos tienen un reflejo directo en la salud de toda la familia. Si de modo habitual compras mucha comida de la llamada rápida y pocas frutas y verduras, tu familia, obviamente, comerá más comida rápida que frutas y verduras, y las consecuencias se verán en su salud y su peso. Las estadísticas hablan por sí solas. Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca de los hábitos de compra en 25 países desarrollados (incluida España), cuando el consumo de este tipo de comida aumentó en dichos países (la media pasó de 26,61% a 32,76% entre 1999 y 2008), el índice de masa corporal (IMC) promedio en ese periodo también subió: de 25,8 a 26,4.
  • Recuerda: la tele, engorda. Un estudio español publicado en Public Health Nutrition concluye que los productos que más se anuncian en la televisión en horas de protección de audiencia infantil son precisamente los menos saludables. Aún peor: según un informe de Eurodata TV Worldwide, los niños españoles de entre tres y 12 años son los segundos en Europa que más tiempo pasan delante de la tele (después de los italianos), con una media diaria de dos horas y 30 minutos. No es solo que tantas horas de sofá disparen el riesgo de obesidad, es que en ese tiempo, cada niño visiona 54 anuncios, la mayoría de productos repletos de calorías y azúcares. Estudios con imágenes de resonancia magnética han demostrado lo bien que penetran esos mensajes: las zonas cerebrales relacionadas con el apetito y el placer se encienden más intensamente cuando los niños ven logos de fast food que cuando ven imágenes de alimentos frescos.
  • Vigila sus redes sociales. Los fabricantes de alimentos procesados y menos sanos persiguen a los niños allá donde estén, incluidas aplicaciones de móvil, juegos, videos de YouTube… “La publicidad de la comida rápida sigue al niño allí donde va y acapara su atención durante horas“, explica Jennifer Harris, investigadora de la Universidad de Yale (EE.UU.) y autora principal de un estudio que indica que los niños tienen casi un 80% más de probabilidades de visitar páginas en las que hay publijuegos (precisamente, las páginas que más atraen a los anunciantes de comida rápida) que otras. Mientras, los productos frescos siguen perdiendo cuota de mercado, hasta el punto de que muchos niños españoles no reconocen alimentos que antes formaban parte habitual de nuestra dieta.
  • Tus mensajes deben ser divertidos. Expertos de la Universidad de Cornell (EE.UU) vieron que los niños consumían el doble de verduras cuando los platos tenían nombres divertidos como “Zanahorias con visión rayos X” o “Impacto de energía brócoli”. Otra estrategia que está resultando eficaz son las clases de cocina para menores. Una prueba es el éxito de programas como Master Chef Junior entre los niños españoles. El ejemplo se extiende ahora a los médicos. En colaboración con el prestigioso Culinary Institute de EE.UU., la iniciativa Healthy Kitchens / Healthy lives (Cocinas sanas, vidas sanas) enseña a cocinar a profesionales sanitarios para que puedan ser asesores prácticos (y no solo teóricos) en nutrición. De momento, el programa ya está animando a cadenas y franquicias de comida rápida a utilizar aceites más saludables, cereales integrales y legumbres y, además, a emplear menos sal y azúcares.
  • Si quieres que se mueva, muévete tú. Televisión, tablets, smatphones, ordenadores, videoconsolas… han sustituido al pilla-pilla, el escondite, la comba o los partidos de fútbol en la calle. El 85% de los menores españoles no hace siquiera esa hora mínima de ejercicio que recomienda la OMS., según la encuesta Children in the city, realizada conjuntamente por la Fundación Española del Corazón, la World Heart Federation (WHF) y la UEFA. ¿Cómo competir con la adicción a las pantallas y hacer que los menores se muevan más? Ellos mismos apuntan la solución en las encuestas: “Queremos que nuestros padres hagan deporte y salgan al campo con nosotros”, indica el estudio. Senderismo, montañismo, natación, tenis, fútbol, bicicleta, surf… hay donde elegir. Como resume el Informe 2016 sobre Actividad Física en niños y adolescentes en España, los adultos actúan como modelo positivo para que niños y adolescentes adquieran el hábito del ejercicio. Los beneficios de la actividad física en familia van mucho más allá del peso: lazos familiares más estrechos, menor absentismo escolar, mejor rendimiento académico, descenso del riesgo cardiovascular y de muerte prematura en la edad adulta…

Lo que dicen los datos

La prevalencia de sobrepeso entre los niños españoles de seis a nueve años es del 23,2%, mientras que la de obesidad es del 18,1%, según el último estudio Aladino, realizado entre noviembre de 2015 y marzo de 2016 con 10.899 niños españoles de esa franja de edad y coordinado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. Aunque esas cifras son algo menores que las del anterior estudio (publicado en 2013), que indicaba prevalencias del 24,6% y del 18,4% respectivamente, los expertos consideran que la reducción es poco relevante. Como comenta Rafael Alonso Cristancho, de la Universidad de Washington, en relación a un estudio publicado en The Lancet: “Ningún país de los 188 estudiados (incluido España), ha logrado reducir significativamente las cifras de obesidad“.

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¿Cuántas frutas y verduras deben tomar a diario los niños?

La ingesta insuficiente de frutas y verduras es uno de los 10 factores principales de riesgo de mortalidad a escala mundial

Dos niños comiendo verduras.

La Organización Mundial de la Salud emite periódicamente informes o alertas que tienen que ver con las graves consecuencias que tienen para la salud los malos hábitos alimenticios de la población, especialmente en el mundo desarrollado. Unos desequilibrios nutricionales que, además de causar obesidad, acarrea una serie de importantes riesgos. Tanto es así que la ingesta insuficiente de frutas y verduras es uno de los 10 factores principales de riesgo de mortalidad a escala mundial y causa un 19% de los cánceres gastrointestinales, un 31% de las cardiopatías y un 11% de los accidentes vasculares cerebrales.

Así lo señaló la directora ejecutiva de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), Teresa Robledo, con motivo de la presentación de la campaña ‘Hábitos para toda la vida: este año te llevamos al huerto’. El objetivo es conseguir cambiar esos hábitos que además se han asociado al hecho de disponer de televisión, ordenador o videojuegos en la habitación. Además, el porcentaje de niños que dedican dos o más horas diarias a los medios de ocio pasivo (ordenador, videojuegos, etc.) entre semana es mayor entre los que tienen obesidad (29 %) que entre los que tienen normopeso (22 %).

Para evitar adultos con sobrepeso es muy importante trabajar en los colegios y en los hogares. En las casas se recomienda que los niños se impliquen en la cocina, se sientan cómodos y estén integrados en las actividades culinarias, en la preparación del menú o en la compra de las frutas y verduras. Pero no se trata sólo de comer bien, sino que hay que mantener una serie de hábitos saludables de vida entre los que se encuentran comer sin ver la televisión, masticar despacio, beber agua, hacer ejercicio físico, descansar y no saltarse ninguna comida a lo que hay que sumar una máxima imprescindible: la comida no es ni un castigo ni un premio.

Tus decisiones hacen la diferencia. Hoy tú eliges crecer y potenciar el crecimiento de otros. En tus manos está el camino de la vida.

Despertar tu propósito, sólo depende de ti.

¿Aceptas?

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