Colorea tus platos de primavera

La primavera es una auténtica explosión de color en la sección de vegetal del supermercado, con verduras y frutas propias de la estación

Con un alto contenido en agua y ricas en fibra y vitaminas variadas, las frutas y las verduras son un alimento imprescindible que debe suponer el 50% de cada plato. Lo más interesante es combinarlas crudas y cocinadas, aprovechar al máximo sus propiedades. Además, las verduras son muy bajas en glúcidos.

La primavera es una auténtica explosión de color en la sección de vegetal del supermercado y si bien gracias a las actuales técnicas agrarias podemos disfrutar todo tipo de frutas y verduras todo el año, en su época y en el punto justo de maduración es cuando más se disfrutan y cuando se encuentran en plenitud. Es el momento ideal para que los niños descubran sabores, texturas y colores.

Frutas de primavera

Por supuesto es el momento de frutas que duran poco tiempo y que tienen alto contenido en vitaminas y minerales, así que tiñe de rojo tus postres con fresas y fresones, ciruelas o cerezas.

De hecho, ahora que los cítricos se van terminando, puedes conseguir la vitamina C en los fresones o en otra fruta naranja: los nísperos, que los podemos disfrutar apenas entre abril y junio. Muy ricos en potasio y en vitamina A. Poco después, entre mayo y junio llega el turno de las cerezas, con gran poder antioxidante.

Después de mayo llegan los albaricoques, que seguirán hasta el verano, al igual que las primeras ciruelas que tendrán su plenitud durante el estío. A finales de primavera llegan también los arándanos, ricos en fibra, potasio y vitamina C. Junto a ellos, comienzan las primeras sandías, melones y nectarinas, como preludio del inminente verano.

Verduras de primavera

Imagina un plato combinando las mejores verduras de primavera. Ciertamente no es algo difícil de pensar ya que la menestra de primavera es un plato tradicionalespecialmente en zonas de gran tradición verdulera como Navarra. Una menestra en la que, por supuesto, no puede faltar el espárrago fresco, con un delicado e incomparable sabor.

Durante los últimos coletazos del invierno llegan las primeras habas y guisantes, que si bien son legumbres, se toman frescas y son muy ricas en fibra. Deliciosas y su versión ‘baby’, hay infinidad de modos para prepararlas. Estas pequeñas legumbres harán las delicias de los niños con un huevo escalfado o acompañadas de jamón.

Es también el momento de tomar hojas verdes, desde las tiernas lechugas hasta las acelgas y las espinacas. También se pueden preparar estupendos platos de alcachofas, aunque deben estar bien limpias para que los niños de la casa no encuentren hojas duras en su comida.

Por supuesto, los puerros son también un buen aliado para cremas o en guiso, como la purrusalda.

Y para dar otro aire a las ensaladas es el momento de incorporar los rábanos, aunque es importante comprobar si son muy picantes antes de dárselos a los niños, y el hinojo, que facilita la digestión y evita los gases. También son un ingrediente ideal para acompañar un guiso de garbanzosaportando frescura y aligerando este tipo de recetas con el aumento de las temperaturas.

Ahora encontrarás también las judías verdes más tiernas y las mejores zanahorias, por lo que aprovecha para disfrutarlas.

Tus decisiones hacen la diferencia. Hoy tú eliges crecer y potenciar el crecimiento de otros. En tus manos está el camino de la vida.

Despertar tu propósito, sólo depende de ti.

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Cerezas, la golosina antioxidante del verano

Su sabor, textura y estética les hace parecer un dulce capricho, pero lejos de engordar lo cierto es que son ideales para el picoteo sano, gracias a su carácter antioxidante y detox.

Una mujer, con una cesta llena de cerezas.

Aunque las cerezas son ricas en carbohidratos (sobre todo fructosa) aportan una cantidad moderada de calorías (58,3 Kcal. por cada 100 gramos) y ayudan a disminuir la concentración de glucosa en sangre gracias a los antocianos que contiene.

Precisamente ese contenido en antocianos (flavonoides), que le da ese color tan característico y el ácido elágico que contiene supone una gran ayuda para combatir el exceso de radicales libres, lo que reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Además, ayudan a combatir la hiperuricemia (ácido úrico-gota) y otras patologías como la artritis, gracias a sus hidroxicinamatos (compuestos fenólicos como los que contienen algunos vinos), que son antiinflamatorios y depurativos.

Su aporte de vitaminas del grupo B y el hecho de que contegna triptófano, serotonina y melatonina las convierte en perlas para alimentar el cerebro, pues favorecen la síntesis de ciertos neuromediadores, responsables de la conducta alimentaria, los procesos de memorización y de rendimiento intelectual, la regulación del sueño, el estado de ánimo y la sincronización de los “relojes internos”.

Son una excelente fuente de betacaroteno (provitamina A), que disminuye el riesgo de crisis cardíaca, aumenta la eficiencia del sistema inmunitario y se emplea como protector frente a la radiación ultravioleta. Contienen casi 20 veces más betacaroteno que las fresas o los arándanos.

Su contenido en Vitamina C y sus antocianinas hace que mantengan la piel, cabello y uñas fuertes para luchar contra los efectos dañinos de la radiación solar y el envejecimiento celular.

También son una buena opción para aquellas mujeres que prevén quedarse embarazadas, pues son ricas en ácido fólico, lo que ayuda a asegurar el desarrollo neuronal del bebé.

Las cerezas tienen un nivel alto de melatonina, de hecho son uno de los únicos alimentos que tienen una fuente tan alta de forma natural. Algunos nutricionistas recomiendan comer cerezas aproximadamente una hora antes de acostarse, para que la melatonina se libere y ayude al cerebro a prepararse para el sueño.

Y como guinda del pastel (nunca mejor dicho) cabe destacar que, tal como explica Marisol Guisasola en el blog Adelgazar Sabiendo, mejoran la vida sexual pues los antocianos reducen el riesgo de disfunción eréctil en los hombres y mejoran la respuesta sexual en hombres y mujeres.

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Agua con limón por las mañanas: 7 beneficios y 7 precauciones

Comenzar el día bebiendo agua con limón te ayuda a eliminar toxinas, equilibra el pH del cuerpo y mejora la piel, pero también tiene contraindicaciones si abusas de esta práctica.

Un vaso de agua con limón.

El limón ayuda a fortalecer el sistema inmunológico gracias a su aporte de Vitamina C y también a luchar contra los radicales libres que son los responsables del envejecimiento prematuro. Si a esto le sumamos las propiedades hidratantes y de arrastre del agua, tenemos la combinación perfecta. Así, estos son algunos de los beneficios que aporta tomar un vaso de agua con medio limón en ayunas a diario.

  1. Refuerza el sistema inmune.. La vitamina C y el ácido ascórbico que contiene el limón contribuye a la prevención de los resfriados y a una mejor absorción del hierro.
  2. Poder alcalinizador. Si sufres desequilibrios en el pH, enfermarás con facilidad. El limon es alcalinizante y ayuda a mantener el pH equilibrado. Eso sí, recuerda que si lo ingerimos en exceso podemos obtener el efecto contrario.
  3. Un diurético natural. Combinar el agua con el limón ayuda a eliminar toxinas y evita la retención de líquidos.
  4. Mejora la digestión. Si consumimos el tibia lograremos estimular el tracto intestinal, mientras que el aporte de limón ayuda a purificar el hígado.
  5. Embellece la piel. El agua con limón aporta luminosidad al rostro. La deshidratación del cuerpo deja la piel apagada, opaca y sin luz.
  6. Aporta energía extra. Sustituir el café por agua caliente con limón es más energizante de lo que crees, pues su consumo contribuye a hidratar y a oxigenar la sangre.
  7. Es un botiquín de emergencia. Consumir varios vasos de agua con limón (la cantidad debe determinarla un especialista) a lo largo del día combate el mal aliento, el estreñimiento y ayuda a compensar los efectos deshidratantes del alcohol.

Aunque se trata de una práctica beneficiosa para la salud, es cierto que los expertos desaconsejan hacerlo en estos casos:

No bebas agua con limón a diario…
  • Si tienes anemia o carencia de algún mineral como el calcio.
  • Si padeces gastritis acidez frecuente.
  • Si sufres sensibilidad dental, daños en el esmalte o dientes débiles.
  • Si tienes llagas o heridas en la boca o la lengua.
  • Si tienes úlceras estomacales.
  • Si padeces artrosisosteoporosis o enfermedades reumáticas.
  • Si sufres inflamación de la próstata o la uretra.

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Siete formas de aprovechar los beneficios del pepino

Tan hidratante como el agua y con propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y calmantes.

El pepino, un vegetal saludable.

El pepino contiene un 96% de agua. Esto hace que su aporte calórico sea bajo (12 kcal por cada 100 gramos) y que sea un excelente aliado cuando llega el calor pues ayuda a mantenernos hidratados. Pero además, su contenido de vitamina K, vitamina B, vitamina C y minerales como el cobre, el potasio y el manganeso pueden contribuir a mejorar la salud.

Sus flavonoides, polifenoles y taninos le aportan un carácter preventivo frente a la oxidación celular. Entre los beneficios del pepino, los nutricionistas destacan:

– Es un potente antiinflamatorio. No son pocas las personas que usan este vegetal para reducir la hinchazón de los ojos. Si lo consumes, el efecto antiinflamatorio es similar en el vientre. Esto se explica por su contenido en quercetina, un flavonoide antioxidante que reduce la inflamación y es eficaz en la inhibición de la actividad de las enzimas pro inflamatoria.

– Carácter preventivo. Contiene polifenoles llamados lignanos, que ayudan a reducir el riesgo de padecer cáncer de mama, útero, ovarios y próstata; además de contener fitonutrientes llamados cucurbitacinas con propiedades anticancerígenas, según se un informe de la George Mateljan Foundation.

– Alivia los dolores menstruales. Durante la regla, se sufreuna intensa deshidratación, además de sensación de fatiga y vientre hinchado. Por eso es aconsejable beber mucha agua. El pepino es capaz de refrescar y paliar esa sensación de cansancio y sequedad.

– Una ayuda para la memoria. El flavonol antiinflamatorio llamado fisetina que contiene contribuye a mejorar la memoria y a proteger las células del deterioro producido por su envejecimiento.

– Antioxidante. Además de vitamina C y betacarotenos contiene quercetina, luteolina y kaempfero, que son flavonides antioxidantes.

– Quita el mal aliento y mejora la digestión. Por un lado, colocar una rodaja de pepino en la lengua elimina las bacterias que causan el mal olor y, por el otro, consumirlos supone un alivio para el estómago fatigado, que también puede dar lugar a la halitosis, y aumenta el pH del estómago, lo que contribuye a evitar los síntomas del reflujo ácido.

– Calma la ansiedad. Su contenido en vitaminas B (B1, B5 y B7) es lo que permite que resulte útil para reducir algunos síntomas del estrés.

Además, si se consume con piel, como ésta contiene fibra insoluble, contribuirá a dar un mayor volumen a las heces y a mejorar los síntomas del estreñimiento.

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Cómo acelerar la pérdida de peso ajustándola a tu metabolismo

La pérdida de peso saludable a través de la dieta y el ejercicio físico se ve condicionada por el metabolismo basal de cada persona.

Una báscula, con frutas y verduras dibujadas.

El metabolismo basal es la energía mínima que el cuerpo necesita para realizar las funciones vitales. Conocer su nivel es esencial para adaptar la alimentación y el deporte a las necesidades y objetivos personales. Así es más fácil ser consciente de las calorías que se deberían consumir y quemar según las demandas del propio organismo.

En plena operación bikini, las búsquedas más recurrentes en Google están relacionadas con palabras como “dieta”, “adelgazar” o “perder peso”. Por eso los expertos consideran más oportuno que nunca remarcar la importancia de conocer la tasa de metabolismo basal y adaptar a ella la dieta, ejercicios y hábitos de vida, en lugar de someter al organismo al estrés y al castigo nutricional que supone seguir cualquier dieta que no sea adecuada para tus necesidades específicas.

Reunimos con la ayuda de los nutricionistas y entrenadores personales de Zagros Sports las claves para preparar el cuerpo para el verano, pero de forma saludable:

1. No fuerces el metabolismo

Si el cuerpo necesita un aporte mínimo de calorías diarias para funcionar correctamente, la supresión de esta fuente de energía supondrá forzar el metabolismo y ralentizar de forma periódica la pérdida de peso. Conociendo la tasa de metabolismo basal será posible establecer cuántas calorías se deben consumir y cuántas son necesarias para mantener el peso ideal o reducir masa corporal. Seguir una dieta con menos calorías de las que el organismo necesita constituye a su vez un obstáculo para la práctica de actividad física ya que el cuerpo no tendrá la energía suficiente para afrontarlo y se verá forzado. No reduzcas la alimentación sin un estudio bio-físico previo y la recomendación de un dietista nutricionista.

Una vez se ha establecido una rutina para reducir peso, se pueden potenciar sus efectos aumentando el metabolismo basal. Cuanto mayor sea el valor del metabolismo basal, más calorías serán consumidas y se reducirá el volumen de grasa corporal más rápidamente. Un aumento de la masa muscular y, por tanto, del metabolismo basal, facilitará la pérdida de peso. Para alcanzar este objetivo es importante mantener una regularidad en las comidas, haciendo entre 3 y 5 comidas diarias y consumiendo al día no menos de 1.200 calorías para evitar la ralentización del metabolismo. Acelerar el metabolismo será sinónimo de perder grasa de forma natural y aumentar la masa muscular.

2. Reduce los azúcares antes que las grasas

La elección de alimentos light o bajos en grasas por encima de sus homónimos convencionales muchas veces desvía la vista de los elevados niveles de azúcares que contienen. En estos productos la reducción de grasas saturadas es compensada con mayores niveles de azúcar, los cuales dificultan la pérdida de peso, contrarrestando la actividad que podamos hacer en el gimnasio o el sacrificio de no comer otros alimentos. Según Beatriz Corral, nutricionista y dietista de Zagros Sports, “los azúcares refinados que contienen muchos de los alimentos que consumimos habitualmente no aportan ni vitaminas ni minerales, por lo que será más beneficioso sustituirlos por otros alimentos más sanos”. Por ello, revisar las etiquetas de información nutricional se debe convertir en un hábito en el supermercado, evitando discriminar los productos por sus empaquetados más o menos llamativos.

3. Entrenamientos de alta intensidad

El entrenamiento por intervalos de alta intensidad, también conocido como HIIT, es una de las actividades más eficaces para reducir grasa subcutánea y abdominal. Esta práctica consiste en combinar periodos cortos de ejercicio anaeróbico intenso con periodos suaves y cortos de recuperación. Según la intensidad y el tipo de ejercicio las sesiones pueden durar entre 4 y 30 minutos. En este escaso tiempo se consigue una efectividad mayor que con otros ejercicios, reduciendo así el tiempo que hay que dedicar al deporte, difícil de compaginar con la rutina diaria en ocasiones.

El entrenamiento de alta intensidad no solo aporta beneficios en el momento, sino que a posteriori mejora la sensibilidad a la insulina, reduciendo la posibilidad de acumular grasas. Además, el gasto energético no para al terminar el entrenamiento, sino que el cuerpo puede continuar quemando energía hasta 36 horas después de la sesión.

4. Alimentación acorde al deporte que practiques

Para que la operación bikini sea efectiva tiene que haber una buena sincronización entre dieta y ejercicio. Una dieta extrema o milagro, que suelen presentar carencia de nutrientes, no puede ir de la mano de la práctica de actividad física, ya que es necesario seguir unas pautas de alimentación concretas. Las frutas y verduras son los alimentos que aportan un mayor número de nutrientes y energía por lo que deben constituir la base de la alimentación. Según la intensidad del entrenamiento se requerirá más o menos energía. En el caso de los ejercicios de resistencia por ejemplo se necesita un mayor aporte de carbohidratos, mientras que el entrenamiento con pesas o máquinas de sala requiere menos hidratos de carbono y grasas. Sin olvidar lo esencial que es el agua para el correcto funcionamiento del organismo. Los expertos recomiendan ingerir entre 300 y 400ml de agua (1 o 2 vasos) antes de cada entrenamiento.

5. Entrenar tres veces a la semana

Un mínimo de tres sesiones de entrenamiento a la semana será suficiente para promover la quema de calorías, según explica Sergio Daza, director de salud de Zagros Sports Puerta de Europa, un mínimo de 3 sesiones de entrenamiento a la semana será suficiente para promover la quema de calorías. Como ejemplo de entrenamiento de alta intensidad o HIIT para principiantes, se pueden realizar 3 series de 10 minutos cada una de entrenamiento intenso en bicicleta estática a la máxima intensidad de cada uno, la cual dependerá de las características personales. Entre cada serie serán necesarios 2 minutos de descanso.

6. Cuida el descanso

Sumar a la rutina diaria un ejercicio intenso puede debilitar el organismo si no se cuida el descanso. Desde el punto de vista del ejercicio físico, el descanso permite normalizar funciones fisiológicas, como la presión arterial y el sistema cardiaco, y así aumentar el rendimiento, recuperar los posibles daños

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