Trucos prácticos para comer sano en la oficina

La lista de la compra, la organización y el ahorro de tiempo y dinero son la base para elaborar un menú diario saludable.

Una joven, haciendo una pausa para el café en el trabajo.

Comer en la oficina es cada vez más frecuente. Por un lado, porque supone un ahorro de tiempo y dinero, pues además de gastar menos, también suele hacerse para optimizar la hora de la comida y salir lo antes posible del trabajo. Y por otro, porque resulta una opción más saludable que salir a diario a comer a un restaurante.

La mejor forma de asegurarse comer bien en la oficina, según explica la Doctora Isabel Belaustegui, experta en nutrición, es llevar comida de casa, que puede ser una ensalada fresca preparada esa misma mañana o parte de la cena de la víspera a base de verdura cocinada (guisada, al vapor, salteada) y una fuente de proteína de fácil digestión (carne de ave, pescado o huevo). Una idea práctica es contar con una ración más al preparar la cena, que será el almuerzo del día siguiente.

La base es la organización

Una vez que volvemos a la rutina es habitual sentirnos sobrecargadas de tareas y de responsabilidades, pues en no pocas ocasiones hay que lidiar con la falta de tiempo, tanto en el ámbito laboral como en el familiar. Por eso la doctora Belaustegui propone una serie de puntos básicos para organizarse bien:

  • Reservar un día para programar las comidas de la semana y las compras necesarias.
  • Cocinar con antelación y congelar.
  • Dejar ya listos en recipientes herméticos arroz u otro cereal cocido, legumbre guisada, verduras variadas cocidas, e ir utilizándolos a lo largo de la semana para preparar las comidas correspondientes. Esto le ahorrará mucho tiempo al día pues sólo tendrá que ocuparse de mezclar los ingredientes necesarios y preparar en el momento el producto fresco: un pescado al horno, una tortilla, una pechuga de pollo o de pavo a la plancha, etc. Además evitará caer en la tentación de alimentarse con productos de poca calidad.

Otro recurso práctico que propone la doctora Belaustegui para comer de forma saluadable en la oficina es llevar tentempiés para media mañana y media tarde pues, tal como explica la doctora, si pasan muchas horas entre cada comida, el organismo sufrirá un estrés añadido. Los frutos secos pelados (nueces, almendras, avellanas, etc), la fruta fresca o deshidratada (ciruelas pasas, dátiles, higos pasos, orejones, etc.) o un pedazo de bizcocho integral casero son excelentes aliados: aportan energía, vitaminas y minerales, necesarios para rendir al máximo.

Con ese hábito además evitamos los ‘tres blancos’: las harinas refinadas, las grasas trans y el azúcar, muy habituales en refrescos, bollería industrial y snacks industriales. “Son los alimentos que más promueven la inflamación, que es la base de numerosas enfermedades hoy en día -incluido el cáncer-, el envejecimiento y el desequilibrio hormonal. ¡Por no hablar del sobrepeso y la obesidad!”, destaca la experta.

No podemos olvidar la hidratación, fundamental en la dieta. Es frecuente que las prisas o la atención a otras tareas nos distraigan de la necesidad de beber y pasemos horas sin hidratarnos. Esto es especialmente importante cuando pasamos mucho tiempo en edificios cerrados y con ventilación artificial o durante los viajes, sobre todo en avión. ¿Lo ideal? Agua de manantial de mineralización débil, en recipientes de vidrio, a temperatura ambiente y bebida a pequeños sorbitos.

¿Y si no da tiempo a prepararla en casa?

Si la empresa cuenta con un comedor saludable, esto nos ayudará a seguir cuidando la dieta en la oficina. En este caso, la doctora explica que lo ideal será elegir una ensalada completa (hortalizas, semillas o frutos secos) y alguna fuente de proteína (carne, pescado, huevo) o un plato de legumbre combinada con verdura y cereal (lentejas con arroz, ensalada de garbanzos con espinacas frescas y quinoa, alubias en vinagreta).

Conviene evitar las comidas a base de harinas, como bocadillos o pasta, y las combinaciones de difícil digestión (carne y pescado, pasta con carne y platos a base de gran cantidad y variedad de alimentos) para poder seguir trabajando a pleno rendimiento. De lo contrario, aparecen con más intensidad la somnolencia y la falta de concentración.

Fuente mujerhoy.com

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¿Aceptas?

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8 ingredientes naturales que te vienen bien

Las mejores recetas siempre salen al combinar los mejores ingredientes naturales. Y es que no hay nada mejor que los beneficios que podemos sacar de los ingredientes que nos aporta la naturaleza.

No hay nada mejor que los beneficios que podemos sacar de los ingredientes que nos aporta la naturaleza.

Aguacate

El aguacate contiene vitamina E que ayuda a revitalizar la piel y a reparar el cabello dañado y seco. Rescata las puntas abiertas e hidrata el cuero cabelludo. También es un alimento saludable que es bueno para el corazón.

Aguacate en la ensalada o en el desayuno. ¡Es rico en vitamina E!
Aguacate en la ensalada o en el desayuno. ¡Es rico en vitamina E!

Oliva

El aceite de oliva es uno de los ingredientes indispensables de la dieta mediterránea, y es que nos aporta muchas cosas. Fortalece el sistema inmunológico, aporta antioxidantes, controla el colesterol, hidrata la piel y ayuda a regenerar el cabello, proporcionándole brillo y también fomentando su crecimiento.

El aceite de oliva hidrata la piel y ayuda a regenerar el cabello.
El aceite de oliva hidrata la piel y ayuda a regenerar el cabello.

Avena

La avena es muy rica en minerales y vitaminas. En las dietas mantiene la sensación de saciedad, por lo que ayuda a bajar de peso.

Es capaz de fortalecer, nutrir y suavizar la fibra capilar, por lo que es ideal para las que tienen el cabello fino.

La avena sacia y aporta muchas vitaminas.
La avena sacia y aporta muchas vitaminas.

Aceite de Argán

Es recomendable para hidratar tanto la piel como el cabello, tiene propiedades hidratantes y regeneradoras, le aporta brillo y suavidad. Además, ayuda a prevenir los signos del envejecimiento de la piel.

El aceite de argán hidrata piel y cabello.
El aceite de argán hidrata piel y cabello.

Miel

La miel natural es indispensable para el buen mantenimiento del sistema nervioso. También se le considera una gran fuente de energía.

Este ingrediente es antioxidante, por lo que hace que el cuero cabelludo esté más sano, además estimula su crecimiento. A su vez, la miel es un buen acondicionador, ayuda a alisar el pelo.

La miel, el ingrediente perfecto para que el desayuno te de más energía.
La miel, el ingrediente perfecto para que el desayuno te de más energía.

Coco

Al tener un gran porcentaje de agua y de minerales se considera una fruta muy hidratante y muy antioxidante. ¡Es un buen aliado para entrenar y también para acondicionar el cabello!

El coco te da fuerza para sobrevivir al gimnasio.
El coco te da fuerza para sobrevivir al gimnasio.

Cacao

El cacao tiene una serie de componentes que lo convierten en un alimento estimulante. Por eso, cada vez que comemos un cachito de cacao, generamos endorfinas ¡por eso nos sentimos tan bien!

Y, por si fuera poco, aporta Vitamina B1, que cumple la función nutritiva e hidratante para el pelo y Magnesio, que le da elasticidad.

El cacao nos hace sentir genial.
El cacao nos hace sentir genial.

Té verde

El té verde es rico en antioxidantes, ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro de la piel y también a bajar de peso y también funciona muy bien para purificar el cabello. ¡Una taza al día es genial para depurar!

Té verde para tu operación détox.
Té verde para tu operación détox.

Original Remedies selecciona y mezcla los mejores ingredientes de la naturaleza para crear auténticos remedios para el pelo. Coco y Cacao para alisar, Miel, Propóleo y Jalea Real para reparar u Oliva mítica para hidratar. Auténticos remedios para un pelo naturalmente bonito.

Fuente mujerhoy.com

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¿Cuántas frutas y verduras deben tomar a diario los niños?

La ingesta insuficiente de frutas y verduras es uno de los 10 factores principales de riesgo de mortalidad a escala mundial

Dos niños comiendo verduras.

La Organización Mundial de la Salud emite periódicamente informes o alertas que tienen que ver con las graves consecuencias que tienen para la salud los malos hábitos alimenticios de la población, especialmente en el mundo desarrollado. Unos desequilibrios nutricionales que, además de causar obesidad, acarrea una serie de importantes riesgos. Tanto es así que la ingesta insuficiente de frutas y verduras es uno de los 10 factores principales de riesgo de mortalidad a escala mundial y causa un 19% de los cánceres gastrointestinales, un 31% de las cardiopatías y un 11% de los accidentes vasculares cerebrales.

Así lo señaló la directora ejecutiva de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), Teresa Robledo, con motivo de la presentación de la campaña ‘Hábitos para toda la vida: este año te llevamos al huerto’. El objetivo es conseguir cambiar esos hábitos que además se han asociado al hecho de disponer de televisión, ordenador o videojuegos en la habitación. Además, el porcentaje de niños que dedican dos o más horas diarias a los medios de ocio pasivo (ordenador, videojuegos, etc.) entre semana es mayor entre los que tienen obesidad (29 %) que entre los que tienen normopeso (22 %).

Para evitar adultos con sobrepeso es muy importante trabajar en los colegios y en los hogares. En las casas se recomienda que los niños se impliquen en la cocina, se sientan cómodos y estén integrados en las actividades culinarias, en la preparación del menú o en la compra de las frutas y verduras. Pero no se trata sólo de comer bien, sino que hay que mantener una serie de hábitos saludables de vida entre los que se encuentran comer sin ver la televisión, masticar despacio, beber agua, hacer ejercicio físico, descansar y no saltarse ninguna comida a lo que hay que sumar una máxima imprescindible: la comida no es ni un castigo ni un premio.

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¿Te faltan vitaminas?

Estas ocho carencias son las más frecuentes. Te contamos por qué, qué signos las revelan y cómo puedes evitarlas.

Debes tomar vitaminas.
Si tomas suplementos nutricionales, no estás sola: las ventas anuales a nivel mundial superan los 100 mil millones de euros y se espera un aumento del 7% anual hasta 2019. “La idea de que no necesitamos tomar suplementos ha quedado trasnochada -señala el Dr. Howard Sesso, profesor de Medicina en Harvard-. No veo riesgos y sí beneficios en que las mujeres tomen un suplemento multivitamínico diario”. El experto cita estudios que indican que la vitamina D ayuda a prevenir enfermedades crónicas o que los suplementos de vitamina B12 benefician a la población occidental.

“La epidemia de obesidad coincide con otra de déficit de nutrientes esenciales -explica Marta Garaulet, profesora en la Universidad de Murcia e investigadora en Harvard-. La explicación incluye una tierra sobreexplotada, que reduce el valor nutritivo de los cultivos; un exceso de alimentos procesados, ricos en calorías y pobres en nutrientes; intolerancias alimentarias y problemas digestivos que disminuyen su absorción…”.

Estos son siete de los déficits más comunes en la actualidad. Un consejo: antes tomar suplementos, habla con tu médico o tu nutricionista. “Es esencial valorar el estatus nutricional de cada paciente para indicar si necesita suplementos y no incurrir en toxicidades”, puntualiza Marta Garaulet.

Vitamina D

  • Los datos. Casi la mitad de la población occidental tiene déficit de “la vitamina del sol”, llamada así porque nuestro cuerpo la produce cuando exponemos la piel a los rayos solares.
  • Por qué la necesitas. Es esencial para absorber el calcio de la dieta. El rango óptimo está entre 50 y 70 ng/ml.
  • Tienes riesgo de carencia si… no haces vida al aire libre sin protección (los filtros solares bloquean la producción de esta vitamina); tienes la piel oscura; superas los 50 años; vives en zonas con pocas horas de sol; o eres obesa (algo que se asocia con bajos niveles de esta sustancia).
  • Signos delatores. Debilidad ósea (osteopenia) y osteoporosis; eccema y psoriasis; sudores en la cabeza; baja respuesta inmunitaria (con riesgo de cáncer y cardiopatías). En niños, raquitismo y retraso en el crecimiento.
  • ¿Qué hacer? Hay que tomar el sol con exposiciones breves y sin tumbarse como un lagarto en la playa , por ejemplo exponiendo piernas y brazos unos 15 m al día, ¡sin protección solar! Luego, sí, hay que protegerse. Las mejores horas son las del mediodía, cuando los rayos UVB son más intensos. Si tomas suplementos, mira que sean de vitamina D3, el doble de eficaces que los de D2. Una advertencia: el exceso de vitamina D a partir de suplementos es tóxico.

Muerte entre las flores

El herbicida glifosato,empleado sobre todo en cultivos transgénicos, reduce la acción de las enzimas que activan la vitamina D en el hígado y los riñones.

Ácidos grasos omega-3 EPA y DHA

  • Los datos. Al contrario que la dieta con la que se formaron nuestros genes durante milenios, la actual es muy pobre en omega-3 de pescados, mariscos y algas (DHA y EPA), y excesiva en omega-6 (en aceites de girasol, maíz o soja). La proporción deseable es de 1:1 y la actual es de 1:20 y hasta de 1:50 a favor de los omega-6.
  • Por qué los necesitas. Porque los EPA y DHA tienen efecto antiinflamatorio y los omega-6 tienen efecto inflamatorio. El actual desequilibrio aumenta el riesgo de enfermedades inflamatorias como el cáncer, la enfermedad cardiovascular, la diabetes, la artritis reumatoide… También aumenta el riesgo de depresión.
  • Tienes mayor riesgo de carencia si… cocinas con aceites de girasol, maíz o soj, sigues una dieta altamente procesada (muy rica en omega-6) y consumes poco pescado, mariscos o algas .
  • Signos delatores. Piel seca, piel y uñas quebradizos, insomnio, trastornos de la atención y del comportamiento, sensibilidad emocional, ansiedad y depresión.
  • Qué hacer. Toma dos raciones de pescado azul o marisco a la semana. Si por cualquier razón no las consumes, puedes recurrir a los suplementos. Los de krill se absorben mejor y contienen el antioxidante astaxantina (el pigmento que da su color rosado a los crustáceos), que evita que los omega-3 se oxiden.

Buenos sucedáneos

Los frutos secos son muy sanos y también contienen omega-3, pero no te aseguran los DHA y EPA que necesitas. El aceite de oliva virgen extra (AOVE) es monoinsaturado, otra familia de grasas, también con propiedades muy saludables.

Colina

  • Los datos. Se cree que el 90% de los occidentales sigue dietas deficitarias en esta vitamina del grupo B.
  • Por qué la necesitas. Precursora del neurotransmisor acetilcolina, es esencial para el cerebro (incluido el del feto), la memoria, el control muscular y las membranas celulares. Cuenta además con propiedades antiinflamatorias y detox.
  • Tienes mayor riesgo de carencia si… tu dieta es pobre en huevos y carnes, pescados salvajes o leche cruda, o si eres vegana.
  • Signos delatores. Apatía, problemas de memoria, letargo, niebla mental…
  • Qué hacer. El organismo solo puede sintetizar pequeñas cantidades de colina, por lo que es necesario que la incluyamos en nuestra dieta, a través, sobre todo, de carnes e hígado, huevos,, leche cruda y salmón salvaje. Coles de Bruselas, germen de trigo y brócoli son fuentes vegetales de colina.
Una chica comiendo sandía.
Una chica comiendo sandía.

Magnesio

  • Los datos. El déficit de magnesio es la carencia nutricional más común.
  • Por qué lo necesitas. Para más de 300 reacciones bioquímicas del organismo; es vital para los huesos, el corazón y la relajación física y mental. Además, ayuda a controlar la glucosa y tiene acción antioxidante y detox.
  • Tienes mayor riesgo de carencia si… estás estresada o tu dieta es rica en alimentos procesados y pobre en legumbres, frutos secos, semillas y verduras de hoja verde.
  • Signos delatores. Migrañas, nerviosismo, arritmias, síndrome de las piernas agitadas, resistencia a la insulina, hipertensión y depresión.
  • Qué hacer. Consume verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, semillas y cacao (el chocolate negro es rico en magnesio). Los suplementos de glicinato de magnesio se absorben mejor. Otra fuente son los baños con sales de Epsom, sulfato de magnesio, que la piel absorbe.

La dosis de la alegría

Un estudio recién publicado en la revista científica Plos One ha visto que un suplemento de 248mg de magnesio tomado durante 15 días es tan eficaz como los antidepresivos (de la familia de la fluoxetina) para combatir la depresión y la ansiedad.

Vitamina B12

  • Los datos. Se calcula que el 25% de las personas tiene déficit de la llamada “vitamina de la energía” y el 50%, niveles subóptimos de B12.
  • Por qué la necesitas. Es esencial para la producción de sangre, la fabricación de ADN o la formación de la mielina (la vaina que protege los nervios). Todas las células necesitan B12, pero como el organismo no la produce, hay que conseguirla con la dieta. Una mujer adulta necesita unos 2,6 mcgr diarios.
  • Tienes mayor riesgo de carencia si… no la aborbes bien a partir de la dieta, por intolerancias (como celiaquía), enfermedades gastrointestinales (Crohn), cirugía digestiva, edad avanzada o anemia perniciosa; si consumes pocos alimentos de origen animal (los únicos que aportan B12) o eres vegana y no tomas suplementos.
  • Signos delatores. Cansancio, niebla mental, debilidad, estreñimiento o diarreas, taquicardia, palidez, falta de apetito, hormigueos, problemas de equilibrio, falta de memoria o demencia.
  • Qué hacer. Toma cantidades adecuadas de pescados y mariscos, carnes magras, huevos, yogur y quesos, ricos en B12. Los suplementos más recomendables son los inyectables y las gotas sublinguales; los orales se absorben peor.

Para recargarte de nutrientes

Consíguelos a partir de carnes de animales criados con pastos naturales, pescados y mariscos salvajes, huevos orgánicos, aceite de oliva virgen extra, legumbres, frutos secos y semillas, verduras y frutas (mejor ecológicos). Tres recetas ricas en nutrientes:

Caldo casero con verduras, legumbres y huesos de aves o ternera. Aporta calcio, magnesio y otros nutrientes. Los brotes. Tienen 100 veces más enzimas que las frutas y verduras frescas y permiten que el organismo extraiga más vitaminas, minerales y aminoácidos. El juicing. Más vegetales frescos y más fáciles de digerir.

Yodo

  • Los datos. La OMS calcula que más de dos mil millones de personas en el mundo pueden tener deficiencia de yodo y que 50 millones sufren síntomas graves de esa carencia.
  • Por qué lo necesitas. El organismo no puede fabricarlo, pero lo necesita, en especial para la fabricación de hormonas tiroideas. El déficit puede provocar hipotiroidismo, bocio, infertilidad, depresión y retraso mental en bebés cuyas madres tuvieron carencia de yodo en el embarazo. Implicado en el metabolismo, el desarrollo cerebral y el crecimiento, el déficit se asocia también con el cáncer.
  • Tienes mayor riesgo de carencia si… tomas poco pescado, marisco o algas (el yodo está presente en el agua marina) o vives en zonas alejadas del océano, con tierras y cultivos pobres en yodo. La sal yodada ayuda a compensar el déficit: una cucharadita aporta la dosis diaria necesaria, de 150-300 ug.
  • Signos delatores. Aumento de tamaño de la glándula tiroides (bocio), cansancio, taquicardias, falta de aliento, aumento de peso, piel seca, uñas quebradizas, estreñimiento, ansiedad, bajo deseo sexual, dolores musculares, alopecia…
  • Qué hacer. Consume pescados, mariscos y algas (el kelp y la espirulina son muy ricos en yodo) y cocina con sal yodada.
Toma fruta diariamente.
Toma fruta diariamente.

Hierro

  • Los datos. La cuarta parte de la población mundial -sobre todo, niños pequeños y mujeres fértiles- tiene falta de hierro (anemia ferropénica).
  • Por qué lo necesitas. Resulta esencial para la vida. Se une a la hemoglobina y transporta oxígeno a las células que, sin oxígeno, morirían. Hay dos tipos de hierro, el hemo (en alimentos de origen animal) y el no hemo (en vegetales). El hemo se absorbe mejor. Se recomiendan 27 mg/ día a las mujeres embarazadas; 18 mg/ día a mujeres en edad fértil y 8 mg/día a las que se encuentran en edad menopáusica.
  • Tienes mayor riesgo de carencia si… tienes reglas abundantes (las hemorragias reducen el hierro disponible) y tu dieta es pobre en hierro, sobre todo de la variedad hemo.
  • Signos delatores. Cansancio, debilidad, falta de concentración, palidez, taquicardia, mareos, lengua inflamada, uñas quebradizas, inapetencia, baja respuesta inmunitaria…
  • Qué hacer. Come más carnes e hígado; almejas, ostras y mejillones; pulpo y sardinas… Las mejores fuentes de hierro no hemo son las legumbres y semillas, el brócoli, las espinacas y el kale. Un dato: la vitamina C mejora de forma significativa la absorción de hierro.

Nada en exceso

El exceso de hierro (hemacromatosis) es una enfermedad hereditaria tan frecuente y tan peligrosa como su déficit. Genera radicales libres que dañan el ADN y aumentan el riesgo cardiovascular, de diabetes y de problemas hepáticos. Un test de ferritina te dirá si es tu caso.

Vitamina K2

  • Los datos. Antes se creía que el organismo fabricaba toda la K2 que necesitamos a partir de la K1, pero hoy se sabe que la dieta actual (muy pobre en verduras frescas) genera déficit de K1 y, por consiguiente, de K2.
  • Por qué la necesitas. La K2 transporta el calcio allí donde es necesario (por ejemplo, a los huesos y dientes) y lo mantiene fuera del corazón, el cerebro y otros lugares donde puede producir envejecimiento prematuro. Esencial para la salud de las arterias, la renovación de células y tejidos y en el embarazo, hoy el cuarteto de vitamina D, K2, magnesio y calcio ha sustituido al calcio en solitario como prevención frente a la osteoporosis.
  • Tienes mayor riesgo de carencia si… no consumes fermentados: la vitamina K2 la producen las bacterias de este proceso. Por eso los japoneses tienen pocas fracturas óseas, a pesar de su dieta baja en calcio.
  • Signos delatores. Moratones, caries, niveles altos de glucosa, problemas de memoria y fracturas frecuentes.
  • ¿Qué hacer? Toma fermentados (natto,chucrut, kimchi, kéfir, yogur…). También los quesos Brie y Gouda, el hígado y los huevos ecológicos aportan K2. Si tomas suplementos, que sean de menaquinona-7 (MK-7), extraída de alimentos. Los de MK-4 solo están disponibles en forma sintética y tienen corta vida biológica.

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¿Aceptas?

Lo que debes hacer para dejar de tener mal aliento: qué comer y qué no

La ingesta de ciertos alimentos habituales en las dietas para bajar peso va asociada, en ocasiones, a la aparición de la halitosis, pero se puede evitar.

El champiñón es un neutralizador del mal aliento.

El ajo y la cebolla son los casos más paradigmáticos de alimentos prescritos por nutricionistas para perder peso pueden predisponer a la halitosis, pero también existen otros como la alcachofa, la col, la coliflor, el repollo o el brócoli que pueden provocarla. “Estos alimentos son ricos en azufre, lo que predispone a la aparición de mal aliento”, afirma el doctor Jonas Nunes, director del Instituto del Aliento.

Sin embargo, tal como explica el dietista y nutricionista Pablo Zumaquero lo importante en estos casos es detectar la causa de la halitosis y atacarla, pues estos productos forman parte de una alimentación sana y no es conveniente retirarlos completamente.

La halitosis, ¿un tema tabú?

La mayoría de las personas suelen percibir que padecen halitosis, pues la ingesta de ciertos alimentos les provoca mal sabor o sequedad de boca. Pero existe un porcentaje alto de personas que lo sufren que o no son conscientes de su mal aliento o incluso no lo ven como un problema sino como un comentario ofensivo por parte de quien lo realiza. Así, como explica el doctor Jonas Nunes, en el caso del 55% de los pacientes que aseguró no percibir que tenía mal aliento, sí que lo notaban los compañeros de trabajo, pareja y amigos, que sin embargo, no lo decían por tratarse de un tema tabú. En este sentido, aporta un dato revelador: “El 16% de los pacientes que recibimos en nuestra consulta vienen por este motivo: mal aliento asociado a dietas”.

Para ayudar a resolver este problema, el doctor Nunes aporta en su libro ‘Cómo cuidar tu aliento. La Guía Definitiva’, algunas claves:

  • Clave 1: Come cada cuatro horas. Los ayunos prolongados tienden a provocar halitosis. Los estados de hipoglucemia (valores de azúcar en la sangre disminuidos) inducen al cuerpo a utilizar vías metabólicas alternativas para reponer el nivel de azúcar en sangre (principalmente a partir de la conversión de proteínas y grasas). Estos procesos generan compuestos de mal olor. Esta conversión es importante para perder peso, pero no hay un beneficio añadido en provocar una hipoglucemia extrema desencadenadora de mal aliento. También la ausencia de masticación durante un periodo largo de tiempo (con la consecuente reducción de la producción salival) es un factor que contribuye a esta situación, pues se produce un estancamiento y consecuente putrefacción.
  • Estrategia: Haz cinco comidas al día (en pequeñas cantidades y repartidas a lo largo de la jornada). Un puñado de frutos secos basta para evitar hipoglucemias abruptas y estimular la renovación de la saliva.
  • Clave 2: Evita una dieta demasiado hiperproteica. Las dietas ricas en proteínas (como Atkins, Dukan o South Beach) son las más susceptibles de provocar mal aliento por la elevada ingestión de aminoácidos (unidades elementales en la estructura de una proteína), pues estas moléculas son utilizadas por las bacterias para la producción de compuestos del mal olor.
  • Estrategia: Evita una dieta basada únicamente en alimentos ricos en proteínas (y azufre), como la carne, el pescado, el pimiento rojo, ajo, cebolla, brócoli, coles de Bruselas, avena, semillas de trigo, lácteos y clara de huevo.
  • Clave 3: Ingiere un mínimo de hidratos de carbono o sustancias ácidas. La glucosa es el sustrato o alimento de varias de las bacterias orales que predominan en la saliva. Esta les lleva a producir un pH ácido que inhibe la proliferación de las bacterias productoras de halitosis, que actúan en pH alcalino. Por otro lado, existen bacterias que pueden usar como sustrato tanto la glucosa como las proteínas. En ausencia de la primera, metabolizan las proteínas (cuyos productos poseen mal olor y también contribuyen a la existencia de un pH más alcalino).
  • Estrategia: Opta por hidratos de carbono de absorción lenta como el existente en fresas, cerezas, frutos rojos, hortalizas, arroz integral. Condimenta tus comidas con unas gotas de limón. Así evitarás, además, un exceso de kilocalorías.
  • Clave 4: Consume alimentos sólidos ricos en fibra. Los alimentos más ricos en fibra proporcionan una masticación más vigorosa y promueven la producción salival (al contrario que los alimentos líquidos o pastosos). Se debe tener en cuenta también la ausencia del efecto raspador/limpiador que algunos alimentos sólidos ejercen al ser friccionados sobre la lengua, contribuyendo a la eliminación de los detritos y las bacterias productoras del mal olor que se acumulan sobre ella. Esta es la causa de halitosis más frecuente. Varios estudios han constatado un claro aumento de los compuestos sulfurados volátiles (CSVs) durante el periodo de ayuno, valor que desciende rápidamente tras la ingestión de alimentos sin olor cosmético, como un trozo de pan.
  • Estrategia: Opta por verduras de hoja (espinaca, lechuga), al igual que la zanahoria, espárragos, tomate, berenjena, y por las frutas en general (sobre todo con cáscara). Limpiar la lengua tres veces al día con un limpiador de lengua es también una alternativa bastante eficaz.
  • Clave 5: Hidratarse continuamente y estimular la salivación. Los estados de deshidratación, como los relacionados con la ingestión reducida de líquidos, promueven la disminución de la producción de saliva, con el consiguiente estancamiento de los restos alimenticios en la boca y su posterior degradación por parte de las bacterias bucales. Por otro lado, la disminución de la espesura salival promueve la volatilización de los compuestos del mal olor disueltos en la saliva.
  • Estrategia: Además del agua (imprescindible), bebe líquidos con ligero sabor ácido (como tés fríos de limón sin azúcar). Una buena opción para estimular la saliva y mejor que los chicles son las pastillas de ciruela umeboshi japonesa, ya que son imperceptibles y estimulan más y mejor la saliva.
  • Clave 6: Evitar bebidas alcohólicas. Su consumo predispone a la aparición de mal aliento. La oxidación del etanol ocurre inicialmente en la boca y, después, se vuelve más predominante en el hígado (pudiendo durar varias horas), dando lugar a diversos compuestos del mal olor, como el acetaldehído. El alcohol también es un agente deshidratante, contribuyendo a la volatilización de los compuestos del mal olor salival.
  • Estrategia: No es recomendable consumir bebidas alcohólicas. En el caso de que las ingieras, come algo sólido justo después para estimular la producción de saliva.
  • Clave 7: Evitar comidas con olor intenso. Después de ingeridos, los alimentos son sometidos a un conjunto de transformaciones químicas y físicas, hasta convertirse en compuestos menores con capacidad de ser absorbidos. Los nutrientes atraviesan las paredes permeables del intestino delgado y a través del torrente sanguíneo, llegan al hígado, donde se lleva a cabo, entre otros procesos, la neutralización de ciertos compuestos del mal olor. Los compuestos del olor presentes en la sangre se excretan generalmente a través del pulmón junto con otros gases, como el dióxido de carbono. La cantidad de mal olor liberado depende del tipo de alimento, de la dosis, de cómo ha sido preparado —el ajo crudo provoca un mayor impacto en la halitosis que el ajo cocinado— y factores de susceptibilidad individuales. El olor provocado en el aliento no es siempre idéntico al del alimento ingerido, pudiendo en ciertas personas manifestarse como un olor desagradable bien distinto.
  • Estrategia: Evita los alimentos con un olor y gusto más intensos, tales como ajo, cebolla, leche, queso, huevos, condimentos y picantes, anchoas o embutidos. La toma frecuente de café predispone a los individuos a la aparición de halitosis por sus características deshidratantes de la saliva. Existen alimentos con capacidad de neutralizar olores. Los que se han demostrado científicamente capaces de captar y neutralizar los malos olores son los champiñones (champiñón común, champiñón de París o portobello) y el té Oolong (té de Taiwan). Otra alternativa, sin embargo, solamente enmascaradora y con baja duración, es la ingesta de productos con olor de menta, hortelana y similares.

Fuente Mujerhoy.com

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